La Habitación / Una Aproximación
Al tercer día resucite rodeado de amigos que pronto me traicionarían
conciente de esto comencé los preparativos de mi viaje
un idilio similar a una huída, a una página en blanco, a la última cena
sentía la presión en mis piernas
era poco lo que atesoraba; tal vez un retrato, un borroso recuerdo
experimentaba una sensación de desarraigo que era como un bálsamo
conocía casi todo pero dudaba tanto
era un desadaptado, un jugador insatisfecho
(el viaje era la justificación de la huída, un pretexto)
mi lengua se trababa, el esfínter se dilataba, todo en mi vida rimaba
mi zurrón iba cargado de bebidas y especias
mis harapos cubrían lo necesario
mis heridas crecían tomando la orilla opuesta
mi voz era una y se agitaba
los hombres me parecían hermosos a la distancia
había borrado mi pasado, el desierto, la biblioteca de Alejandría
mis rasgos eran uniformes
predicaba en moteles y bares
escuchaba cantar a los pájaros en una lengua muerta
mi reyno era la vasta pradera de algo que imaginaba
el viaje se planteaba como una solución práctica
como un medio y una respuesta
como una lámina que se repite hasta el infinito
insisto
el viaje consistía en renovar los márgenes de mi habitación.
Al tercer día resucite rodeado de amigos que pronto me traicionarían
conciente de esto comencé los preparativos de mi viaje
un idilio similar a una huída, a una página en blanco, a la última cena
sentía la presión en mis piernas
era poco lo que atesoraba; tal vez un retrato, un borroso recuerdo
experimentaba una sensación de desarraigo que era como un bálsamo
conocía casi todo pero dudaba tanto
era un desadaptado, un jugador insatisfecho
(el viaje era la justificación de la huída, un pretexto)
mi lengua se trababa, el esfínter se dilataba, todo en mi vida rimaba
mi zurrón iba cargado de bebidas y especias
mis harapos cubrían lo necesario
mis heridas crecían tomando la orilla opuesta
mi voz era una y se agitaba
los hombres me parecían hermosos a la distancia
había borrado mi pasado, el desierto, la biblioteca de Alejandría
mis rasgos eran uniformes
predicaba en moteles y bares
escuchaba cantar a los pájaros en una lengua muerta
mi reyno era la vasta pradera de algo que imaginaba
el viaje se planteaba como una solución práctica
como un medio y una respuesta
como una lámina que se repite hasta el infinito
insisto
el viaje consistía en renovar los márgenes de mi habitación.

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