lunes, diciembre 11, 2006

Para Daniela

Le mostré estas líneas a mi culta prometida y
obtuve la pera madura de un resultado sin tacha.
El no verse en verso.


De este hecho consumado por ambos
al calor de un trago en La flor de Chile
no pudiste más que sonreírte
al constatar que aquel presente, un delito a esas alturas
fuese el vacío acariciado en latitudes otras
pero similares
que aquel carnet de liceana, y los pocos pesos
transformasen nuestras caras en lo que verdaderamente parecían:
un conjunto de gestos tibios pero amenazantes
a punto de las lágrimas;
no es de extrañarlo
tú pensabas en el tiempo que vendría
como una tormenta para extraviarnos tal cual un año ha
y yo a medias, me distanciaba no con las mejores palabras
porque intentaba revelarme

volveríamos a caminar tarde en la noche
pensando en los rostros de aquellos que hicieron la fatal pregunta
cambiando el destino del presente
en un pequeño crimen perpetrado por ambos.