miércoles, mayo 23, 2007

La resurrección de los no videntes (proyecto para una terapia).

Desperté un domingo culeado ante la mirada renuente
de los asistentes a la misa
vestido con los harapos que confeccionara mi madre
en sus ratos de ocio
con mi semblante diluido
pensando asaltar los coches fúnebres para abandonar esta vida
buscando en las gentes una aceptación morbosa
una limosna injustificada
porque de nada serviría mi latín de manual
el inglés golpeado desaprendido en las cenas familiares

yo era el caballero que se levantaba
con su armadura gastada sin objeto en la plaza Vergara
luego de hacer un repaso mental de lo que había sucedido en la noche:
copas que chocaban contra ídolos tallados en el pecho de las rocas
luces intermitentes rojas como en el pabellón del sanatorio
cuerpos que caían en una desgracia metafísica
tan distintos en jornadas anteriores

yo era de un misterio que rogaba por la escolta
de vagabundos iluminados y prostitutas viudas
en un día que se presentaba como tantos
la duda era una excusa dentro del monólogo;
las fuentes resplandecían vírgenes como resplandecían
otras cosas que adquirían cierta importancia
en la mirada de los transeúntes instruidos en materia religiosa
como yo en el descenso opcional desde el palco celeste
en el miedo encarnado que trataba con drogas prescritas
mi voz se alzaba todavía para reincidir
para decir que sostenía el cetro nudoso empuñado en mis manos
cansadas.

Viña del Mar
Octubre 2005